Croacia y el Perú: Lazos de historia, fe y una lucha común.

Croacia y el Perú: Lazos de historia, fe y una lucha común

Si un peruano promedio oye algo de Croacia, lo más probable es que piense en el fútbol: Luka Modric y Davor Suker son, para muchos compatriotas, los únicos croatas conocidos. Tal vez alguno más recuerde también a Nikola Tesla (que no es el fundador de la marca de autos eléctricos, por si acaso) o piense en algún documental visto por ahí donde se ve un pequeño país europeo con playas espectaculares y lindas ciudades, pero no logra recordar con claridad su nombre. O, si es una persona de fe, quizá haya oído sobre Medjugorje.

En general, Croacia puede ser tan desconocida para nosotros como lo es la superficie de Plutón, y pensándolo bien, no tiene que ser así. A lo largo de nuestra historia se registra un permanente contacto entre ambos países, que, aunque no sea comparable a la masiva ola de italianos o japoneses, sí ha dejado una huella importante en nuestra patria.

Este país se ubica en Europa Oriental, sobre el Mar Adriático. Está justo frente a la costa este de Italia y tiene límites terrestres con Hungría, Eslovenia, Serbia, Montenegro y Bosnia Herzegovina. Su capital es la ciudad de Zagreb, siendo otras ciudades importantes Split, Dubrovnik (conocida como la Perla del Adriático) y Rijeka.

La población del país bordea los 4 millones y medio de personas (sí, menos de la mitad de los que vivimos en Lima Metropolitana), lo que lo convierte en uno de los países europeos con menos habitantes y con menor densidad poblacional.

De las pieles de marta al Euro

Aunque Croacia ya forma parte de la OTAN y de la Unión Europea, y desde el 1 de enero de 2023 adoptó el Euro como su moneda oficial, durante muchos años usó la Kuna, que se dividía en 100 Lipa.

Un dato histórico y curioso sobre la antigua moneda es que su nombre viene de las «martas», esos pequeños mamíferos tan apreciados por la industria peletera. Esto se debe a que sus pieles se usaron como instrumento de cambio en tiempos pasados. Asimismo, el nombre de los centavos (Lipa) venía del árbol del tilo o lima.

El idioma oficial del país es el croata, que es un idioma eslavo, pero que a diferencia del serbio y del ruso, se escribe con caracteres latinos y no con cirílicos.

La religión mayoritaria es la Católica y justamente un Santo local, San Blas (Sveti Vlaho), es uno de los símbolos de unidad de la Patria. Asimismo, en la vecina localidad de Medjugorje (Bosnia Herzegovina) la Virgen María ha tenido apariciones y hoy es un centro mundial para el peregrinaje mariano.

Un cruce de caminos y culturas

Este país es uno de los destinos turísticos preferidos por otros europeos. Sus famosas playas y también sus montañas, que son ideales para explorarlas y caminar, atraen a millones de visitantes cada año. Una particularidad de la costa croata es que tiene más de 1000 islas, aunque no todas están habitadas.

También se debe mencionar que Croacia posee un legado cultural impresionante. Su ubicación, justo a mitad de camino entre Europa occidental y el oriente, hizo que pasaran por ahí diversas culturas que enriquecieron su pasado. Por ejemplo, es muy famoso el Palacio del emperador romano Diocleciano en Split, y la UNESCO ha identificado decenas de lugares en Croacia como Patrimonio de la Humanidad.

No podemos olvidar que los simpáticos perros Dálmata (las clásicas mascotas de los bomberos) son tan croatas como Suker. Son nativos de la región de Dalmacia, donde también, en algún momento del pasado, vivieron feroces piratas que asolaron las costas del Mar Adriático.

Su bandera es tricolor: una franja roja arriba, una blanca al medio y una azul abajo. Esto la hace muy parecida a otras banderas, como la paraguaya o incluso la rusa, pero es su escudo quien la identifica con más facilidad. Desde 1998, cuando la selección nacional de fútbol de Croacia hizo historia en el campeonato mundial, nos hemos acostumbrado a ver el escudo con un tablero de ajedrez rojo y blanco como el distintivo croata más universal.

El himno nacional croata evoca con mucha fuerza el patriotismo de su pueblo. Es conmovedor oírlo cantado por los croatas limeños al final de la Misa por San Blas que se celebra en nuestra capital.

Una historia de resistencia milenaria

Croacia, tal como la conocemos ahora, es una República soberana e independiente desde 1995, cuando terminó su guerra de independencia. Hasta ese año, y desde fines de la Primera Guerra Mundial, tanto Croacia como Serbia, Eslovenia, Bosnia Herzegovina, Macedonia y Montenegro formaron el extinto estado de Yugoslavia.

Ahora bien, la nación croata no nace hace 30 años; su historia viene desde mucho antes de la Edad Media. Por cierto, el nombre propio del país es Hrvatska. Croacia es su traducción al español y deriva del latín Croātia, que a su vez viene del nombre con el que persas o griegos llamaban a este pueblo desde mucho tiempo antes.

El territorio está habitado desde el periodo paleolítico. Luego, más o menos en el año 400 a.C., llegaron los griegos y establecieron colonias ahí. Aproximadamente un siglo y medio después, los romanos se hicieron con el control de la región y fundaron ciudades que perduran hasta hoy.

Recién a inicios del siglo VII llegan a esta región los croatas que conocemos ahora. Este pueblo eslavo se estableció en la actual Dalmacia y un siglo después empezó a expandirse en los alrededores. Hasta ese momento, algunos seguían siendo paganos. Si bien la evangelización de los croatas empezó en el siglo VII, no es sino hasta el siglo IX cuando terminan de convertirse al cristianismo, que desde entonces forma parte inquebrantable de su identidad nacional.

Durante la Edad Media, Croacia prosperó y creció, pero eso despertó la ambición de sus vecinos, obligando al país a pasar por muchas guerras para asegurar su libertad: fueron atacados por Venecia, invadidos por los otomanos y terminaron siendo parte del Imperio Austro Húngaro.

Así llegamos al comienzo del siglo XX. Con el Imperio viviendo sus días finales, Croacia se motivó a independizarse, pero eso duró poco: serbios y eslovenos acordaron formar junto con Croacia un nuevo estado eslavo que dio origen a Yugoslavia al terminar la Primera Guerra Mundial. Este país artificial fue dominado por los serbios, lo que hizo que el pueblo croata siguiera luchando por conservar su identidad y por lograr, algún día, su independencia.

Las potencias del Eje invadieron Yugoslavia durante la Segunda Guerra Mundial y los croatas, liderados por Ante Pavelic, aprovecharon este acontecimiento para conseguir algo de autonomía.

Nota del autor: En este artículo no vamos a tratar sobre los Ustacha. Eso puede ser motivo para otra publicación detallada; ahora solo estamos narrando brevemente la historia general de Croacia.

Tras la victoria de los aliados, Yugoslavia pasó al área de influencia de la URSS. El dictador comunista Jozip Broz «Tito» toma el poder y nuevamente Croacia pierde su independencia, regresando a ser parte de este país satélite de la Unión Soviética.

Acá destaca la figura del Arzobispo Alojzije Aloysius Stepinac, patriota croata y ferviente anticomunista, quien llegó a ser símbolo mundial de la lucha de la Iglesia Católica Romana contra la tiranía revolucionaria. Luego de su muerte en 1960, resurge el nacionalismo croata, que nuevamente es reprimido por la dictadura. Sin embargo, Broz muere en 1980 y esto, sumado al colapso de la URSS diez años después, puso en marcha otra vez el tan ansiado proceso de independencia de Croacia.

En 1990 se celebran elecciones y el 8 de octubre de 1991, bajo la presidencia de Franjo Tudjman, Croacia proclama su independencia. Esta no fue reconocida por los serbios que estaban en el territorio croata, quienes, con el apoyo del ejército yugoslavo, intentaron separar una parte del país para formar la República Serbia de Krajina. Esto dio inicio a la guerra final. Luego de cuatro años de cruentos combates, el ejército croata lanza la «Operación Tormenta» durante el verano de 1995 y vence finalmente a los invasores, alcanzando de esta manera su independencia definitiva.

Inventos, genios y la corbata

Además de lo histórico, hay que recordar a otros personajes que nacieron en este territorio o que descienden de croatas, y que han aportado mucho a la humanidad:

  • Marco Polo: Aunque históricamente se le asocia con Venecia, existe un fuerte debate y una casa en la Isla de Korčula donde se afirma que nació.
  • Nikola Tesla: El brillante y conocido inventor nació en el actual territorio croata (entonces Imperio Austríaco). A él le debemos cosas de uso común como el motor de inducción, los equipos de rayos X y las bases de las comunicaciones por radio.
  • Edouard Penkala: Padre de la pluma estilográfica.
  • Ivan Vucetic: Creador del método moderno de dactiloscopia (identificación por huellas dactilares).
  • Ivan Luppis: Contemporáneo a nuestro Pedro Ruiz Gallo, quien, al igual que el peruano, creó un torpedo autopropulsado en 1866.
  • Marko «Thompson» Percovic: Rockero y veterano de la guerra de independencia, quien es un artista muy popular y representativo de la música moderna croata.

Un dato adicional fascinante: la corbata es de origen croata. De hecho, la palabra misma deriva de cravate, el término con el que los franceses llamaban a los jinetes croatas en el siglo XVII por el distintivo pañuelo anudado que llevaban al cuello. Hoy, es casi imposible encontrar un país donde los caballeros no la usen.

El puente invisible entre Croacia y el Perú

El Perú no es la excepción a la regla de la corbata; en cualquier oficina vemos modelos de todos los colores. Pero esta no ha sido la única influencia de Croacia sobre nosotros.

En 1537, cinco años antes de la creación del Virreinato del Perú, llegó a estas tierras desde Sevilla un croata natural de Dubrovnik: don Basilio Basiljevic. Él fue al Cuzco y ahí contribuyó a la construcción de la famosa Iglesia de San Blas. Ahora nadie puede imaginar cómo sería el Cuzco sin la Iglesia y el barrio de San Blas, de igual modo que es imposible separar a Dubrovnik de su santo salvador.

Posteriormente, llegaron al Perú muchos misioneros croatas quienes contribuyeron, algunos a costa de sus vidas, con la labor evangelizadora que llevaba a cabo la Monarquía Católica en los territorios que se iban incorporando.

Durante el periodo republicano, empezaron a llegar más croatas, esta vez buscando nuevos horizontes profesionales y comerciales. Un ejemplo es Juan Cuglievan, quien llegó a Chiclayo desde Lopud a finales del siglo XIX y fundó una empresa que se convirtió en un referente en todo el norte peruano. El señor Cuglievan no solo innovó las prácticas de negocios, también fue un gran benefactor: donó un pabellón entero al Hospital Las Mercedes y realizó diversas donaciones a obras de caridad locales.

Tenemos también a Kristian Krekovic, pintor nacido en Koprivna y fallecido en Palma de Mallorca. En 1928, estando en París, coincidió con una exposición de textiles de la cultura Paracas, los cuales llamaron vivamente su atención. Así es como, dos años después, llega al Perú y recorre toda la región andina estudiando las culturas preincas, inca y el legado hispano. En 1950 regresa acompañado de su esposa y, fascinado por nuestra tierra, dibuja un autorretrato y lo firma como «Croata Peruano». En 1953 consigue la nacionalidad peruana y expone en Lima su fabulosa colección «Pasado y Presente del Fabuloso Perú».

En el ámbito deportivo, es imborrable el recuerdo del fallecido ex entrenador de Universitario y Alianza Lima, Iván Brzic. El popular «Cara de Piedra» dirigió en nuestro país en los años 90 y dejó una huella en los hinchas de ambos equipos. Él llegó soltero y acá conoció a la que sería su esposa y madre de su única hija.

Una comunidad integrada y una fe compartida

Hasta los años 40 del siglo XX no hubo una migración masiva, pero a consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, que afectó devastadoramente a este pueblo, un grupo de ciudadanos yugoslavos de origen croata decidió venir al Perú para empezar de nuevo. En 1948, el barco General William Black trajo desde Italia al Callao al primer grupo grande de migrantes croatas, quienes fueron alojados inicialmente en el Colegio Militar Leoncio Prado.

Lo demás es historia reciente. La comunidad croata en el Perú no es gigante —se calcula que hay alrededor de 15,000 personas—, pero es muy unida. Mantiene vivas las tradiciones de su país y, a la vez, se ha integrado perfectamente a nuestras costumbres.

Hoy encontramos peruano-croatas en el deporte, en las fuerzas armadas, en el clero, en la política y en los negocios. Apellidos como Ciurlizza, Curich o Pércovich rápidamente nos traen a la mente a personajes muy conocidos. A veces llaman la atención por sus apellidos (para nosotros casi impronunciables), lo que suele ser motivo para hacer sanas bromas que a la larga refuerzan la amistad.

Un lugar de encuentro en Lima es la Parroquia San Leopoldo en San Borja. La vicaría croata funciona ahí y sus sacerdotes atienden las necesidades espirituales de sanborjinos y croatas por igual. El templo guarda una pequeña reliquia de San Leopoldo Mandic, religioso croata conocido por su incansable disposición para oír confesiones.

Dos patrias, un solo frente

Un tema pendiente entre nuestros países es el fomento del turismo. Perú y Croacia son dos destinos maravillosos que reciben millones de visitantes, pero entre ambos no tenemos un gran intercambio. Queda como tarea para los empresarios ver el potencial que existe en esta oportunidad.

Pero más allá del turismo y los negocios, hay un lazo histórico e ideológico aún más profundo. Perú y Croacia son dos pueblos que vencieron militarmente al comunismo para asegurar su libertad. No permitamos que la revolución nos quiera engañar y se meta por la puerta falsa a nuestros países; se lo debemos a los miles de héroes que dieron su vida y, sobre todo, se lo debemos a Dios, que nos regaló estas maravillosas tierras que debemos cuidar para Él.

¡Por la Patria! ¡Listos!


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